Feb. 1, 2019

Currar no mola

Currar no mola
Currar no mola
Español con Juan
Currar no mola
No me mola currar Resumen: Dicen que el trabajo es salud. Yo no lo creo. Se vive mejor sin trabajar. Currar no mola y en el episodio de hoy te explico por qué. TRANSCRIPCIÓN ¡Hola chicos! ¿Qué tal? ¡Bienvenidos! Bienvenidos a un nuevo episodio de “Español con Juan.” Yo soy Juan y esto es un podcast en español para aprender español. Un podcast maravilloso para mejorar tu español. Si tú quieres pasar del nivel intermedio al nivel avanzado, tienes que escuchar, escuchar, escuchar mucho, mucho, mucho, mucho en español. Claro que sí. Y eso es lo que hacemos aquí, cada semana un episodio cortito de 15-20 minutos en español. Todo, todo, todo, todito, todito, todo en español y así, cada semana un poquito y al final del año, al final del año yo te aseguro, si tú escuchas el podcast y otros ¿Eh? Y otros porque hay muchos podcast. Pues si tú escuchas cada día o cada semana, regularmente “Español con Juan” y bueno, y otros podcast en español, yo te aseguro que al final de este año tu español será mucho mejor o bastante mejor, o quizás no sé, un poco mejor. No quiero, no quiero crear, no quiero crear falsas expectativas ¿No? Porque hay gente que piensa: “Oye, si escucho “Español con Juan” en tres meses voy a ser bilingüe.” No hombre, no, no es eso, no es eso. Pero si escuchas, si escuchas mucho, regularmente en español a alguien tan simpático y tan guapo como yo, pues seguramente, seguramente tu español va a mejorar. Poquito a poco, cada día un poquito ¿No? Esto es una carrera de fondo, una carrera de fondo. No es un sprint. ¿No? ¿Ves la diferencia? Un sprint, alguna gente, alguna gente piensa que aprender un idioma es como correr, como hacer un sprint ¿No? Que tienes que ir corriendo mucho para no sé, correr 50 metros, 30 metros muy rápido, muy rápido para llegar el primero y qué agobio, qué estrés. No, no, no, no. Aprender un idioma es un maratón, es un maratón. Es una carrera de fondo, hay que ir, hay que correr, hay que correr pero no demasiado. No demasiado. Ni demasiado rápido porque te agotas, te agotas después de un kilómetro estás muerto, estás muerto estás hecho polvo ¿No? Tienes que ir más despacio, más tranquilo porque la carrera es una carrera larga, es un maratón. No sé cuántos kilómetros son un maratón, cuarenta y tantos kilómetros me parece ¿No? Cuarenta y tantos. Bueno, entonces no puedes correr, no puedes correr un maratón de cuarenta y tantos kilómetros muy, muy rápido, muy rápido desde el principio. No, tranquilo chico, tranquilo. Hay que correr, hay que correr, hay que ir a un buen paso, a un buen paso pero sin exagerar ¿No? Sin exagerar. No es un sprint, no es un sprint ¿No? Pues el idioma, los idiomas, aprender español pues es igual. Es un maratón, lleva tiempo y si corres mucho al principio… Quieres aprenderlo todo, de bulla y corriendo ¿Eh? De bulla y corriendo, de prisa y corriendo. “Bulla” es prisa ¿No? Hacer algo muy rápido. De bulla y corriendo. Hacer algo muy de prisa pues ¿Qué pasa? Pues que después de unas semanas estás harto, estás harto del español porque claro, te agotas, te agotas. Hay demasiada información, hay demasiada información. Tranquilo chico, tranquilo. El cerebro necesita tiempo, necesita tiempo para entender, para memorizar, para comprender todo, para integrar todo. Tranquilo chico, tranquilo chico. Lleva tiempo, lleva tiempo. No puedes meter a presión toda la gramática del español y todo el vocabulario ahí como si fuera una maleta ¿No? Mi amiga Marta, mi amiga Marta cada vez que se va de viaje se lleva todo. Para un fin de semana, para un fin de semana en Barcelona o en Mallorca la tía pone todo. Pone los abrigos de invierno, la chaqueta, los pantalones, la falda, los zapatos, los bolsos. Y yo le digo: “Tía, tía, tía pero ¿A dónde vas? Si vas a estar un fin de semana en Mallorca. Vas a ir a la playa tía, llévate el bañador, la crema para el sol y un sombrero ¿Eh?” No, no, ella se lleva todo. “No, es que a lo mejor hace frío. Oye, a lo mejor llueve. Oye, a lo mejor tengo que ir a una discoteca. Oye, a lo mejor tengo que ir a un restaurante.” Oye, a lo mejor. Oye, a lo mejor, a lo mejor, a lo mejor. Al final la tía lleva una maleta que… Una vez, una vez me llamó por teléfono para pedirme que fuera a su casa (Subjuntivo imperfecto) Me pidió, me pidió ¿Vale? Me pidió que fuera, ella, me pidió que yo fuera (Subjuntivo imperfecto) a su casa a sentarme, a sentarme encima de su maleta porque no la podía cerrar la tía. La tía había puesto tantas cosas dentro de la maleta que me dijo, me dijo: “Juan ven, ven a mi casa, ven a mi casa. Oye te invito a una cerveza y tal y te sientas en la maleta”. Bueno, la verdad es que me dijo algo más, me dijo: “Juan porque tú tienes el culo muy gordo.” Me dijo: “Tienes el culo muy gordo. Seguramente se va a cerrar muy bien la maleta.” Bueno, eso no me pareció bien. Bueno, si me lo dice otra persona, bueno pero como me lo dijo Marta pues bueno, no pasa nada. Total que me senté en la maleta y la cerramos y luego nos bebimos una cerveza. Y la tía me dice: “Es que voy a Mallorca dos días.” ¡Dos días a Mallorca, tío! Dos días a Mallorca, joder. ¡Uy, perdón! Perdón, es que cuando hablo así de forma natural y espontánea, a veces digo palabrotas ¿No? Perdón, perdón, perdón. Bueno ¿De qué estaba hablando? Sí, exacto. De que el aprender español no podéis hacer para aprender español, para aprender español no podéis hacer como hace mi amiga Marta con su maleta. No, no podéis meterlo todo de golpe, ahí todo arrugado, de mala manera, llevar todo, todo, todo y luego sentarse encima de la maleta. Hombre, la maleta se rompe, es muy pesada y además es inútil, es inútil porque la mayoría de las cosas no se las pone. Y en vuestro caso que estáis estudiando español pues igual. Aprendes, metes dentro de tu cerebro tantas cosas que luego no vas a usar. Aprendes listas de, nombres de animales, el tiburón, yo qué sé, yo no sé los nombres de los animales en español. Hay estudiantes de español que saben más nombres de animales que yo. El pulpo, la cobaya, no sé. La gente aprende listas de animales, listas de flores, nombres de flores que yo no… Una petunia, yo… Vamos a ver, vamos a ver. Estudia lo que necesites ¿No? Lo que yo le digo a Marta: “Mete en la maleta lo que vayas a necesitar.” Si vas a Mallorca un fin de semana y vas a ir a la playa tía, llévate el bikini, un sombrero, las gafas de sol. En fin, lo que vas a necesitar. Y a los estudiantes de español les digo exactamente lo mismo, aprended, meteos en la cabeza lo que vais a necesitar. Si te metes en la cabeza 40 mil nombres de flores, de animales, de yo qué sé, yo qué sé. La gente aprende de todo, la gente aprende de todo. Nombres de medicinas, nombres de enfermedades. Tranquilos, tranquilo. Hay que ir tranquilo, hay que aprender lo que necesitas y hay que darle tiempo, hay que darle tiempo. Esto es un maratón. Bueno me estoy enrollando, me estoy enrollando. ¿Por qué me estoy enrollando tanto? Me enrollo demasiado. Ha pasado ¡Pero si ya es hora de terminar el podcast! ¡Casi! ¡Por el amor de Dios! Bueno a ver, no me enrollo, no me enrollo. Yo no quería hablar de esto, yo de lo que quería hablar este que la semana pasada hice aquí un episodio de nuestro podcast explicando, explicando la expresión “Ponerse las pilas” ¿No? Hay que ponerse las pilas, tienes que ponerte las pilas, vamos a ponernos las pilas. Tío, ponte las pilas. Y fue un episodio que ha gustado mucho ¿Eh? Sí, ha gustado mucho. Me han llegado muchos comentarios de gente diciendo: “Joder Juan…” Uy perdón, otra vez he dicho otra palabrota. Diciéndome: “Juan tío qué guay, qué guay el último episodio.” “Qué guay” significa “Qué bien” ¿No? “Qué guay el último episodio, qué energía tío, qué energía. Me das, me diste mucha energía. Me pongo…” Hay gente que me ha dicho que ha escuchado ese episodio muchas veces y… Porque les dio energía, les dio energía. Y yo lo entiendo ¿Eh? Yo lo entiendo porque la gente, la gente no sé cómo decirlo, la gente tiene pereza. La gente tiene pereza, la gente, no. En general todo el mundo es perezoso ¿Entendéis, no? Perezoso. Vago. Somos, todos ¿Vale? Yo, tú, todo el mundo. A mí cuando alguien me dice que le gusta trabajar, yo no sé, yo no sé. Yo creo que a la gente le gusta pasarlo bien, les gusta ir a la playa, les gusta ir al campo, les gusta estar con los amigos, les gusta tener hobbies ¿No? Les gusta leer, les gusta pasear, les gusta ir a bailar, les gusta pintar, les gusta hacer cosas así. Les gusta, cada uno tiene sus gustos, cada uno tiene sus pasiones, sus hobbies, sus aficiones y eso está muy bien pero ¡¿Trabajar?! ¿Trabajar? Yo creo que eso no le puede gustar, no le puede gustar a nadie. Eso no, yo lo veo muy difícil, yo lo veo… Quiero decir, yo sé que hay personas que les gusta su trabajo. A mí me gusta mi trabajo pero piensa un poco, piensa un poco. Una cosa es que te guste tu trabajo, así en general. ¿Oye te gusta ser médico? “Me encanta, me encanta ser médico. Me encanta ayudar a la gente que tiene problemas de salud.” ¿Oye, te gusta ser bombero? “Me encanta ser bombero porque tengo un uniforme rojo y un casco muy bonito y todo el mundo piensa que estoy muy bueno y que tengo un físico formidable. Me encanta ser bombero”. Pero claro, el problema es el lunes por la mañana. Cuando suena el despertador a las cinco, a las seis de la mañana en invierno cuando está todo oscuro, hace frío afuera y no tienes, no tienes, no quiero decir palabrotas pero no tienes, no tienes ganas, no tienes ganas de levantarte. No tienes ganas de levantarte para ir a trabajar al hospital, a la oficina, a la escuela, no. Te quedarías en la cama, claro, claro, claro y yo lo entiendo. Todo el mundo haría eso. Entonces cuando alguien me dice que trabajar, hombre ¿Te gusta trabajar? Bueno un poco, un poco. Claro, si trabajaras (Imperfecto de subjuntivo) Si trabajaras, si trabajaras las horas que tú quisieras (Imperfecto de subjuntivo) Si trabajaras las horas que tú quisieras ¿Vale? En el momento que te gustara, cuando te apeteciera ¿Vale?...